SISSCO

Società italiana per lo studio della storia contemporanea

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Los orígenes de la integración de España en Europa: desde el franquismo hasta los años de la Transición

Maria Elena Cavallaro

Madrid, Silex, 327 pp., s.i.p. 2009

Es de agradecer la publicación de un nuevo libro sobre la europeización de España. Este libro es una presentación clara de buena parte de los puntos de vista que aparecen en la literatura disponible en castellano sobre la política de España hacia la Comunidad Europea, el Consejo de Europa y la Otan, entre 1950 y 1979.La a. ha dividido su trabajo en tres capítulos. El primero se ocupa de la política europea oficial del franquismo. En él se aborda desde la acción del gobierno durante todo el período de vigencia del régimen autoritario hasta las ideas e iniciativas de los principales intelectuales que le dieron un apoyo activo. Un segundo capítulo presenta la postura de los grupos europeístas en oposición a la dictadura. Y, finalmente, un tercer capítulo analiza el papel jugado por la integración europea en los albores de la transición.El núcleo central del libro radica en explicar las razones que justificarían el determinante papel que el europeísmo ejerció en la exitosa transición española. El argumento es que la actitud colectiva del gobierno y de los partidos políticos hacia las organizaciones mencionadas sólo se explicaría teniendo en cuanta las experiencias vividas bajo el régimen de Franco. Los fracasos del franquismo en acercarse a las varias formas de hacer Europa y el éxito de una parte significativa de la oposición en identificar Europa con un futuro de bienestar económico y social en democracia habrían transformado el europeísmo en un estímulo fundamental para el cambio tras el fin biológico de la dictadura.Desde mi punto de vista, el vivo deseo del pueblo español de acelerar la europeización institucional de España en el ámbito político no derivó del influjo de una élite intelectual, política o administrativa sino que resultó ser el último eslabón de una europeización de facto que se había venido realizando progresivamente desde los primeros años de la década de los sesenta. Los millones de turistas europeos que desembarcaron en las playas del litoral español y los millones de trabajadores españoles que se desplazaron a los más prósperos países de Europa occidental y que regresaron masivamente en la década de los setenta resultaron embajadores más efectivos de las innumerables ventajas de la completa europeización de España en todas sus vertientes, incluida la política, que todo el movimiento europeísta español.La única cuestión problemática que me gustaría destacar se refiere a las fuentes de legitimación última en los procesos de transición hacia regímenes democráticos. La a. presenta la conocida tesis de que los deseos de normalización del país se identificaron con la adhesión a la Comunidad Europea y al Consejo de Europa, lo que habría otorgado a los organismos y líderes políticos europeos un papel de tutela en el proceso de cambio y de, en última instancia, legitimación del proceso democrático español. Creo sinceramente que el orden de los factores es, precisamente, el inverso: fue un proceso democrático legitimado por el refrendo del pueblo español lo que permitió que España pudiera acceder a las instituciones que, hasta entonces, la habían excluido por el carácter antidemocrático del régimen reinante desde 1939.


Fernando Guirao